miércoles, 23 de abril de 2014

LA BEATA MARIA TERESA DE CALCUTA.

Menuda de estatura pero muy grande de corazón. La Madre Teresa de Calcuta, premio Nobel de la Paz, murió hace 14 años dejando un recuerdo imborrable en todos aquellos que la trataron y un ejemplo de caridad cumplida en su más amplio significado de la palabra. Una vida la de la moja albanesa dedicada a Dios a través de los más débiles, de los más enfermos, de los que nadie quería. Y en la India, una de las zonas del mundo más deprimidas.
Nacida en el seno de una familia de origen albanés, a los 18 años Agnes Gonxha Bojaxhiu ya tenía claro que sui vida era para Dios. Cambió su nombre por el de Teresa en memoria de Santa Teresa de Lisieux y pronto vio que los pobres eran el vehículo a través del cual daría rienda suelta a su vocación. En 1946, mientras volvía a su convento de Loreto en Irlanda de unos ejercicios espirituales en Calcuta, la Madre Teresa sintió la "llamada dentro de la llamada", y fundó así las Misioneras de la Caridad.
La Madre Teresa se hizo mundialmente conocida y su trabajo con los más pobres de los pobres fue siempre reconocido. En 1979 recibió el Premio Nobel de la Paz. Su fama era un gran sacrificio para ella: "Dios y yo hemos hecho un pacto: le he dicho que "por cada foto que me hacen, Tú encárgate de liberar a un alma del Purgatorio". 
Su vocación, radicada en las palabras de Jesús en la Cruz "Tengo sed", estuvo siempre marcada por uno de sus lemas: "Haz siempre las cosas pequeñas con gran amor". En la entrega del Nobel, Madre Teresa dijo al mundo: "Es muy importante para nosotros darse cuenta de que el amor, para que sea auténtico, tiene que doler". Y, en referencia a la muerte, siempre decía: "En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo".
La noche oscura del alma
Como muchos de los grandes santos (San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, el santo cura de Ars y santa Teresita del Niño Jesús, entre otros), la Madre Teresa de Calcuta sufrió durante décadas lo que San Juan de la Cruz llamó 'la noche oscura del alma'. A pesar de sus dudas y de su sequedad espiritual, la Madre Teresa nunca se alejó del Señor: "Dios no pretende de mí que tenga éxito; sólo me exige que le sea fiel". Y lo fue hasta su muerte, el 5 de septiembre de 1997, en Calcuta.
Las misioneras de la caridad están presentes en más de 130 países, con más de 560 casas y más de 4.500 hermanas. Como dijo la propia Madre Teresa en su última entrevista antes de morir, "nuestra congregación quiere contribuir a que las personas puedan saciar su sed de Jesús; tratamos de rescatar y santificar a los más pobres de los pobres" y, sobre todo, "que no mueran en la desesperación y en la angustia".
La Madre Teresa de Calcuta fue beatificada en una impresionante ceremonia en la Plaza de San Pedro el 19 de octubre de 2003.
El legado de Madre Teresa
Familia: "La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias".
Enfermedad: "La mayor enfermedad no es la lepra ni la tuberculosis, sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos".
Pobreza: "Cuanto menos poseemos, más podemos dar. Esta es la lógica del amor".
Autenticidad: "Nosotros predicamos a un Dios bueno, comprensivo, generoso y compasivo. Pero, ¿lo predicamos también a través de nuestras actitudes?".
Sufrimiento: "Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él".

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