miércoles, 23 de abril de 2014

LA BEATA MARIA TERESA DE CALCUTA.

Menuda de estatura pero muy grande de corazón. La Madre Teresa de Calcuta, premio Nobel de la Paz, murió hace 14 años dejando un recuerdo imborrable en todos aquellos que la trataron y un ejemplo de caridad cumplida en su más amplio significado de la palabra. Una vida la de la moja albanesa dedicada a Dios a través de los más débiles, de los más enfermos, de los que nadie quería. Y en la India, una de las zonas del mundo más deprimidas.
Nacida en el seno de una familia de origen albanés, a los 18 años Agnes Gonxha Bojaxhiu ya tenía claro que sui vida era para Dios. Cambió su nombre por el de Teresa en memoria de Santa Teresa de Lisieux y pronto vio que los pobres eran el vehículo a través del cual daría rienda suelta a su vocación. En 1946, mientras volvía a su convento de Loreto en Irlanda de unos ejercicios espirituales en Calcuta, la Madre Teresa sintió la "llamada dentro de la llamada", y fundó así las Misioneras de la Caridad.
La Madre Teresa se hizo mundialmente conocida y su trabajo con los más pobres de los pobres fue siempre reconocido. En 1979 recibió el Premio Nobel de la Paz. Su fama era un gran sacrificio para ella: "Dios y yo hemos hecho un pacto: le he dicho que "por cada foto que me hacen, Tú encárgate de liberar a un alma del Purgatorio". 
Su vocación, radicada en las palabras de Jesús en la Cruz "Tengo sed", estuvo siempre marcada por uno de sus lemas: "Haz siempre las cosas pequeñas con gran amor". En la entrega del Nobel, Madre Teresa dijo al mundo: "Es muy importante para nosotros darse cuenta de que el amor, para que sea auténtico, tiene que doler". Y, en referencia a la muerte, siempre decía: "En el momento de la muerte, no se nos juzgará por la cantidad de trabajo que hayamos hecho, sino por el peso de amor que hayamos puesto en nuestro trabajo".
La noche oscura del alma
Como muchos de los grandes santos (San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Jesús, el santo cura de Ars y santa Teresita del Niño Jesús, entre otros), la Madre Teresa de Calcuta sufrió durante décadas lo que San Juan de la Cruz llamó 'la noche oscura del alma'. A pesar de sus dudas y de su sequedad espiritual, la Madre Teresa nunca se alejó del Señor: "Dios no pretende de mí que tenga éxito; sólo me exige que le sea fiel". Y lo fue hasta su muerte, el 5 de septiembre de 1997, en Calcuta.
Las misioneras de la caridad están presentes en más de 130 países, con más de 560 casas y más de 4.500 hermanas. Como dijo la propia Madre Teresa en su última entrevista antes de morir, "nuestra congregación quiere contribuir a que las personas puedan saciar su sed de Jesús; tratamos de rescatar y santificar a los más pobres de los pobres" y, sobre todo, "que no mueran en la desesperación y en la angustia".
La Madre Teresa de Calcuta fue beatificada en una impresionante ceremonia en la Plaza de San Pedro el 19 de octubre de 2003.
El legado de Madre Teresa
Familia: "La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias".
Enfermedad: "La mayor enfermedad no es la lepra ni la tuberculosis, sino más bien el sentirse no querido, no cuidado y abandonado por todos".
Pobreza: "Cuanto menos poseemos, más podemos dar. Esta es la lógica del amor".
Autenticidad: "Nosotros predicamos a un Dios bueno, comprensivo, generoso y compasivo. Pero, ¿lo predicamos también a través de nuestras actitudes?".
Sufrimiento: "Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él".

COMO ESTAMOS VIVIENDO NUESTRA CONVERSION EN JESUS.

Estamos viviendo nuestro proceso de conversion. Estamos ante un proceso de conversión que aunque muy lento debe ir escalando peldaños, poco a poco debemos ir subiendo la cima que nos separa del momento cumbre del encuentro con nuestro Señor Jesucristo.
Con todos nuestros deseos y nuestras fuerzas sabemos que tenemos que luchar contra nosotros mismos y contra las inclemencias de nuestros corazones que se oponen rotundamente a la voluntad de Dios. Todo cristiano que creea firmemente en conocimientos y piense que esta viviendo,cumpliendo dogmas de la Fe y que estan fuera de las enseñanzas de la Iglesia católica, no encontrara absolutamente ninguna salvación (sin excepción), creer en la Santísima Trinidad, en la Encarnación, en el papado, en la infalibilidad del Papa, creer en la necesidad del bautismo de agua, confirmacion,confeccion y en la presencia Real de Nuestro Señor Jesucristo con su Cuerpo, Sangre, Alma, y Divinidad en la Sagrada Eucaristía,eso si es vivir en las enseñanzas de la iglesia catolica y que son Dogmas de Fe.
La Conciencia, debemos despertarla para que nos demos cuenta que tantas y tantas veces tomamos caminos equivocados o que estamos viviendo en un mundo en el que Dios brilla por su ausencia, quizás nos engañamos diciendo que somos
buenos, que no hacemos esto, o que no hacemos lo otro y eso debe de tomársenos en cuenta, pero y lo que debemos hacer y no hacemos ?, somos hijos de Dios, por el bautismo estamos llamados a mas, estamos llamados a tomar los
remos y bogar mar adentro, tenemos que dejar la playa, la orilla, la seguridad que ella nos da, para salir a buscar adentro en donde encontraremos a Jesús esperándonos, siempre espera y llama, confiados en que un día vamos a dar el paso decisivo que nos vaya a llevar muy cerca de El, como Pedro, que camino sobre las aguas cuando vio que era Jesús quien le llamaba, se hundió si, pero porque de repente volvió a salir de el, la falta de fe que se hace presente siempre en nosotros los seres humanos, pero al final de cuenta camino, un pequeño recorrido dio, entre la tempestad, con todo en su contra solo llevaba puesta la mirada en Jesús, el problema se dio cuando quito los ojos de El. Pero, como también sabemos que este camino de reconciliación no siempre es fácil y suele estar cubierto de obstáculos y tentaciones que nos instigan a desalentarnos y abandonarlo, compartiremos hoy un relato que nos ayudará a reflexionar acerca de la actitud y el espíritu que deberemos cultivar Seguir a Cristo implica un cambio de vida, dejar morir el "hombre viejo". Pero ese cambio no es fácil, ni tampoco instantáneo. Muchas veces, hay recaídas y, por lo tanto, desánimo. De ahí que sea necesario luchar y dejarse ayudar por la gracia de Dios.
Cuando dejaremos nosotros la orilla que nos abriga, la orilla que nos da confianza, esa orilla que nos ata y nos mantiene lejos de la voluntad de Dios, proceso, si estamos en un proceso, pero si no hay constancia y perseverancia, si no hay control, cualquier proceso se cae. Eso sí, nunca "tirar la toalla", nunca renunciar ni echar la vista atrás. Cristo vino para darnos vida abundante.La conciencia de las maravillas que el Señor actuó para nuestra salvación dispone nuestra mente y nuestro corazón a una actitud de gratitud hacia Dios, por lo que él nos ha donado, por todo lo que realiza en favor de su pueblo y de toda la humanidad. De aquí parte nuestra conversión: ella es la respuesta agradecida al misterio estupendo del amor de Dios. Cuando vemos este amor que Dios tiene por nosotros, sentimos ganas de acercarnos a él: esto es la conversión.Acción de gracias a Dios por el misterio de su amor crucificado, fe auténtica, conversión y apertura del corazón a los hermanos son elementos esenciales para vivir nuestras experiencia en la vida de Jesus.
Estamos viviendo un proceso de vida que debemos ir mejorando hora a hora, día a día, semana a semana, así hasta que cuando nos demos cuenta, ya estaremos en alta mar, confiados y seguros, porque nuestros ojos ya estarán fijos en Jesús.
Y nuestras orillas, cuales tenemos que abandonar ? Tiempo ?, carácter ?, conciencia ?, dinero ?, pecado ?. En este camino, queremos invocar, con especial confianza, la protección y la ayuda de la Virgen María: que sea ella, la primera creyente en Cristo, quien nos acompañe en los días de oración intensa y de penitencia, para llegar a celebrar, purificados y renovados en el espíritu, el gran misterio de la Pascua de su Hijo. En medio de los oleajes que a veces tormentoso que han golpeado nuestras vidas en estos años recientes, el Señor se ha hecho presente se ha acercado a nosotros para decirnos «¡Ánimo!, no tengan miedo». Y lo ha hecho de tal manera que, superado el temor, hemos podido volver a proclamar «En verdad, Tú eres el Hijo de Dios», con una fe fortalecida en la vivencia del dolor y la experiencia de la propia fragilidad y pecado.
Dios es amor y solo en El, encontraremos el verdadero amor, Dios es quien paga el ciento por uno, siempre llevaremos las de ganar, Dios es misericordia, siempre tendremos consuelo en sus brazos, Dios nos llama y nos espera, solo tenemos que decir que si, dejar nuestras orillas y salir en busca de El, no esta muy largo, lo tienes al alcance de una oración.
Lo que el mundo da se termina, hasta nosotros nos terminamos, el amor de Dios es verdadero e inacabable.

FE SOLO EN DIOS NO EN LOS AMULETOS

Los amuletos,miedo a la Fé en Dios.                                                                                                           Amuletos y Talismanes 
Desde tiempos inmemoriales el hombre a sentido la necesidad de poder 
¿Quién no tiene un anillo de la suerte, una cadena que jamás se quita o un pequeño objeto que no regalaría por nada del mundo?
“Ojo Turco, Ojo Griego, Nazar o Piedra del Mal de Ojo.”
¿ACASO NO CONFÍAS EN DIOS TODOPODEROSO? El Miedo lo sufrimos todos, es muy humano y es falta de Fé:
“Yo, Yo soy el que te consuela. ¿Porqué tienes miedo a los hombres que mueren, a un hijo de hombre que desaparecerá como el pasto?¿Acaso te has olvidado de Yavé, que te creó, que creó los cielos y fundó la tierra? Pues te lo pasas siempre asustado al ver la rabia del tirano, que trata, por todos los medios, de destruirte. (...)Yo soy Yavé tu Dios que muevo el mar y hago rugir las olas, mi nombre es Yavé de los Ejércitos”. Isaías51, 12-15.
¿Piensas que un OBJETO te protegerá del mal?
¿Crees que un OBJETO es superior a DIOS?
¿No sabes que este OBJETO forma parte de un plan maléfico para que dejes de confiar en DIOS y pongas tu confianza en un OBJETO que es inferior a DIOS?
Recuerda que DIOS ES EL MÁXIMO CREADOR Y NO HAY NADA SUPERIOR A ÉL. No debemos recurrir a usar amuletos y objetos para protegernos del mal, no debemos hacer trampa, por un lado pidiendo a Dios que nos proteja y por otro usando amuletos, talismanes, perfumes mágicos, etc, por ejemplo la cita bíblica que habla de que pasó por los idolitos de Jamnia que los hombres del ejército de Judas llevaban bajo sus túnicas objetos consagrados a los ídolos de ésas tierras en 2Macabeos 12,36-41 nos habla de que a nadie más que a nosotros mismos nos engañamos usando amuletos, nos enseña el Primer Mandamiento, así que hay que purificar las intenciones de nuestro corazón.
El uso de AMULETOS es una SUPERSTICIÓN, tanto el uso de AMULETOS como la creencia en SUPERSTICIONES son pecados contra el Primer Mandamiento de la Ley de DIOS: “AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS”.
SI TIENES UN AMULETO DESÉCHALO PORQUE AL SEÑOR TU DIOS NO LE AGRADA QUE DESCONFÍES DE ÉL.
“Ojo Turco, Ojo Griego, Nazar o Piedra del Mal de Ojo.” ¿ACASO NO CONFÍAS EN DIOS TODOPODEROSO? ¿Piensas que un OBJETO te protegerá del mal? ¿Crees que un OBJETO es superior a DIOS? ¿No sabes que este OBJETO forma parte de un plan maléfico para que dejes de confiar en DIOS y pongas tu confianza en un OBJETO que es inferior a DIOS? Recuerda que DIOS ES EL MÁXIMO CREADOR Y NO HAY NADA SUPERIOR A ÉL. El uso de AMULETOS es una SUPERSTICIÓN, tanto el uso de AMULETOS como la creencia en SUPERSTICIONES son pecados contra el Primer Mandamiento de la Ley de DIOS: “AMARÁS A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS”. SI TIENES UN AMULETO DESÉCHALO PORQUE AL SEÑOR TU DIOS NO LE AGRADA QUE DESCONFÍES DE ÉL.
COMO AUTOAYUDA TODOS LOS CATOLICOS DEBEMOS APRENDER A ORAR.
La Oración Perseverante y frecuente, la oración con los Salmos, guardar los mandamientos y recibir los Sacramentos con frecuencia nos llenará de paz, alegría y esperanza, despejará la tentación de sentir miedo por falta de Fé, el miedo siempre lo vamos a sentir porque es una emoción primaria, sin embargo de Dios esperamos la fortaleza y la Protección. La asidua lectura de la Sagrada Escritura es luz, guía, paz, consuelo y esperanza, nos ayuda para tomar nuestras descisiones, ahí escuchamos lo que Dios nos quiere decir y cuánto nos ama y como nos conforta diciendo que no tengamos miedo porque Él está con nosotros, es su promesa. Después de conocer la Biblia, ya cualquier libro no nos interesa igual.

"y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" Mateo 28,20 Los Salmos nos dan esperanza cuando tenemos miedo por situaciones como las que vivimos de violencia social, cuando nos preocupamos por nuestra familia, en la enfermedad, en la debilidad, etc, la palabra de Dios es viva y actual:
Salmo 91
Salmo 121
Salmo 140

No debemos temer a las envidias, debemos rezar por quienes creemos que nos tienen envidia, debemos confiar que en cualquier situación tendremos el socorro y la Protección de Dios, debes creerlo con el corazón. Por éso para tener paz, alegría, libertad interior y vivir confiadamente debemos pedirle a Dios su Protección, sólo a Él, nunca recurras a que te hagan rituales de protección, ni al uso de amuletos, pulseritas rojas, sábilas con listones rojos, etc, porque ésas cosas son invocaciones al maligno, al enemigo y él sabe que sentimos miedo, a veces terror que nos llega a desesperar, no caigas en la trampa, manténte Fiel a Dios. Hay que pedirle a Dios en nuestras dolencias y enfermedades que nos envíe buenos médicos, sensibles al sufrimiento humano y que nos conduzca hacia ellos, así como a los remedios y medicinas para si es su voluntad, tengamos salud, y si no conseguimos la salud por su divina Gracia no perdamos la paz, la esperanza, la alegría, pues Él nos dará fortaleza en la enfermedad, en el miedo, en la tristeza, en la depresión, en la soledad, en las preocupaciones etc.

martes, 15 de abril de 2014

LOS CATÓLICOS Y LA MUERTE


Lo que creemos los católicos sobre la muerte.
¿Cómo entendemos los católicos la muerte?
El día dos de noviembre de cada año los católicos celebran el día de los fieles difuntos. La realidad de la muerte está presente en nuestra vida cada día, cada momento.
* ¿Qué creemos y pensamos los católicos sobre el tema de la muerte?
* ¿Cómo nos planteamos la muerte en nuestra sociedad y en nuestra propia vida?
1.- ¿Cómo entiende la sociedad la muerte?
La muerte en la sociedad es para muchas personas un tabú. La gente no quiere siquiera que se nombre la palabra "muerte", piensan que así se ignora esa realidad.
Por otro lado, estamos siempre viendo la muerte como espectáculo, en la televisión, en los accidentes. Vemos que la muchas personas disfrutan viendo una y otra vez las imágenes donde hay personas que mueren...
* ¿Tienes miedo a la muerte?
* ¿Por qué?
* ¿Qué experiencias tienes de la muerte de otras personas?
2.- La muerte para los católicos
Para los católicos, la muerte forma parte de la vida; no es una ruptura especialmente importante. Nosotros nos fiamos de Jesús que dio su vida por nosotros para que nosotros tengamos vida eterna.
Creemos que Jesús resucitó y también nosotros resucitaremos con Él.
* ¿Te fías tú de Jesús y de lo que Jesús dijo sobre la muerte, de su propia muerte y de la nuestra?
3.- ¿Por qué existe la muerte? ¿Por qué tenemos que morir?
La respuesta nos la da la Biblia:
"Así pues, por medio de un solo hombre entró el pecado en el mundo, y con el pecado la muerte, y la muerte pasó a todos porque todos pecaron." (Romanos 5, 12).
"El pago que da el pecado es la muerte; pero el don que da Dios es vida eterna en unión con Cristo Jesús, nuestro Señor."
La muerte existe en el mundo como consecuencia del pecado. Como nosotros también somos pecadores, un día moriremos. Desde la fe vemos que en la muerte unidos a Cristo también resucitaremos con Él.
* ¿Crees que el pecado produce "muerte" en distintos aspectos de la vida?
* ¿Produce el pecado muerte física? ¿En qué casos? ¿Por qué?
4.- ¿Cómo afrontamos los católicos la muerte?
Con serenidad, con confianza. Para nosotros la muerte no es "nada del otro mundo". Nos fijamos en Jesús cuando vio que su muerte se aproximaba y tratamos de tener sus mismas actitudes y su confianza en el Padre Dios:
"Adelantándose unos pasos, se inclinó hasta el suelo, y oró diciendo: Padre mío, si es posible, líbrame de esta copa de amargura; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú." (Mateo 26, 39)
Hay que aprender a aceptar la muerte como algo que forma parte de la vida. Esto se logra poco a poco, fiándonos de Dios, poniendo en Él nuestra confianza. Los cristianos sabemos que todo no acaba con la muerte. Sabemos que el amor es más fuerte que la muerte.
Cuando muere una persona que queremos, nuestro amor hacia ella permanece intacto y, aunque pasen los años, el amor no muere nunca. Si hemos amado a Jesús con toda nuestra vida y con todo nuestro corazón, podemos decir con el apóstol san Pablo:
"Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte ganancia. Pero si viviendo en este cuerpo puedo seguir trabajando para bien de la causa del Señor, entonces no sé qué escoger. Me es difícil decidirme por una de las dos cosas: por un lado, quisiera morir para ir a estar con Cristo, pues eso sería mucho mejor para mí; pero por otro lado, es más necesario por causa de ustedes que siga viviendo." (Filipenses 1, 21-24).
* ¿Te fías de verdad de lo que dice la Palabra de Dios? ¿Por qué?
5.- Los Católicos ¿Creemos en la reencarnación?
No. Los cristianos en general no creemos en la reencarnación. La Palabra de Dios nos dice:
"Y así como todos han de morir una sola vez y después vendrá el juicio." (Hebreos 9, 27)
No hay reencarnación después de la muerte. Tenemos la seguridad tal y como nos dice la palabra de Dios:
"Esto es muy cierto: Si morimos con Él, también viviremos con Él; si sufrimos, tendremos parte en su reino." (2 Timoteo 2, 11).
* ¿Por qué crees tú que hay personas que piensan que la reencarnación es posible?
* ¿Piensas que las personas tenemos con una sola vida la posibilidad de llegar a ser felices con Dios?
6.- ¿Qué hay después de la muerte?
Ya hemos dicho que para los cristianos la muerte es sólo el final de la vida terrena, pero no el final de la vida. Lo que creemos los católicos es lo siguiente:
Creemos que tenemos un alma inmortal creada por Dios que no muere con la muerte sino que pervive en una vida eterna.
No es que seamos dos cosas distintas. El ser humano es una unidad. Yo soy alma y cuerpo a la vez. Mi cuerpo muere, pero mi "yo" pervive eternamente.
* ¿Qué es para ti el "alma"?
* ¿Puede ir alma y cuerpo por separado?
* ¿Crees que el ser humano está formado por dos partes distintas o más bien es una unidad?
7.- ¿Qué es eso de la "Vida Eterna"?
La vida eterna no es igual a esta vida.
Cada persona que muere vivirá en la vida eterna lo que ha elegido previamente en esta vida. Jesús nos da la salvación (la vida eterna), pero no nos obliga a aceptarla. Eres tú quien tiene que aceptarlo en tu vida de una manera voluntaria, amorosa.
En la vida eterna, una vez muertos, los católicos creemos que hay tres posibilidades para el ser humano. Tu "yo personal", lo que llamamos "el alma", pasará a una de estas tres opciones:
1. El cielo, contemplando a Dios.
2. El purgatorio, purificándose para poder entrar en comunión con Dios.
3. El infierno, quedará definitivamente separada de Dios.
* ¿Cómo te imaginas lo que es la "vida eterna"?
* ¿Disfrutamos en esta vida ya de algo de la "vida eterna"?
* ¿Cómo puede entrar una persona en la "vida eterna"?
8.- ¿Qué es el Juicio Final después de la Muerte?
Los católicos creemos que una persona cuando muere queda sometido a un juicio inmediato del Señor, que decidirá definitivamente su suerte. En el Nuevo Testamento hay varios ejemplos donde se nos habla de que la persona nada más morir, recibirá su retribución según hayan sido sus obras en la tierra:
* Lc 16, 19-22: parábola de Epulón y Lázaro.
* Lc 23,43: Jesús al buen ladrón.
Cada persona, al morir, recibe en su alma inmortal la "herencia" según en su vida haya aceptado a Jesús como su salvador y su vida haya sido coherente con el mensaje de su salvador.
* ¿Cómo te imaginas el juicio final?
* Si Dios es tan bueno ¿Cómo nos va a hacer un "juicio"?
* ¿Qué nos salva: sólo la fe o sólo las obras?
9.- ¿Qué es "el Cielo"?
Para los cristianos, el cielo es la vida definitiva junto a Dios, para siempre, para toda la eternidad. Mientras estamos en esta vida caemos y nos alejamos de Dios con frecuencia. El cielo es el estar con Dios para toda la eternidad. En el cielo seremos totalmente felices y de una manera definitiva, una felicidad absoluta. San Pablo nos dice:
"Ni ojo vio, ni oído oyó, ni el hombre pudo pensar lo que Dios ha preparado para los que le aman." (1 Cor 2,9).
Al cielo llega inmediatamente una persona que acaba de morir en gracia y amistad con Dios.
"Cuando vaya y les prepare sitio, vendré de nuevo y les acogeré conmigo; así, donde estoy yo estarán también ustedes. Y para ir adonde yo voy, ya saben el camino. " (Jn 14,3-4)
Vivir en el cielo es estar con Cristo. La Palabra de Dios nos habla del cielo dándole varios nombres distintos: vida, luz, banquete de bodas, vino del reino, casa del Padre, Jerusalén celeste, paraíso...
Ten en cuenta que el cielo no es "un lugar" al que vamos, es un estado en el que se encontrará nuestra vida (el alma).
* ¿Cómo te imaginas el cielo?
* ¿Crees que el cielo es un lugar? ¿Por qué?
* ¿Cielo y felicidad son lo mismo?
10.- ¿Qué es el "Infierno"?
Es la condenación eterna. Es cuando una persona rechaza conscientemente en su vida terrenal a Dios. Dios nos invita a salvarnos, nos invita al cielo, pero los seres humanos somos libres para elegir. Si rechazamos a Dios, si no lo tenemos en cuenta en nuestra vida, estamos autocondenándonos.
"Tampoco tengan miedo de los que matan el cuerpo pero no pueden matar la vida; teman si acaso al que puede acabar con vida y cuerpo en el fuego." (Mt 10,28).
En el Evangelio se puede presuponer por las palabras de Jesús que existen y existirán personas condenadas en el infierno:
* "el hijo de la perdición": Jn 17,12
* "vayan malditos al fuego eterno..." Mt 25,41
La Iglesia católica nunca ha dicho que haya alguien condenado, aunque sí ha dicho que las almas de quienes mueren en pecado mortal son llevadas inmediatamente al infierno, donde son atormentadas con penas inacabables.
"Quien no ama permanece en la muerte. Todo el que aborrece a su hermano es un asesino; y saben que ningún asesino tiene vida eterna permanente en él." (1 Jn 3,15)
Los católicos no creemos en el destino. Nosotros no creemos que la vida de cada persona "esté ya escrita". Cada ser humano es libre de elegir el estado que quiere para su vida.
Los católicos creemos que para ir al "estado de infierno" (recuerda que el infierno no es tampoco "un sitio" al que vamos después de morir...) la persona tiene que tener una voluntaria aversión a Dios (un pecado mortal) y persistir en ese pecado hasta el final.
* ¿Cuál es el motivo por el cual una persona puede acabar en el "estado de infierno"?
* ¿Es fácil o difícil ir al infierno? ¿Por qué?
* ¿Que quiere decir la gente cuando afirma que "el infierno está aquí..."?
11.- ¿Qué es el "Purgatorio"?
Es un estado, tampoco es un "lugar" o espacio físico.
La Iglesia siguiendo el consejo de la Escritura (2 Macabeos 12,46) siempre rezó por los difuntos. Creemos que los que mueren en gracia y amistad con Dios sin estar, sin embargo, plenamente purificados o con algún resto de pecado, sufrirán una purificación antes de llegar a Dios.Una enseñanza fundamentada en la Palabra de Dios.
Lo primero que hay que mencionar, es que hay pasajes bíblicos que hablan muy claramente sobre la realidad del purgatorio. Uno de ellos, y tal vez el principal, es cuando el Apóstol San Pablo nos habla sobre el día del juicio y sobre qué pasará con aquellas personas que tuvieron fe y sirvieron a Dios, pero que su obra no fue tan buena, él lo explica así:
"Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. Si lo que has construido resiste el fuego, será premiado. Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará pero no sin pasar por el fuego". 1Cor 3,13-15
El rezar por los difuntos, y de una manera especial la santa misa, ofrecida por los difuntos pueden ayudar a su pronta purificación.
12.- ¿Qué es la "Resurrección de la Carne"?
Los cristianos católicos creemos que al final de los tiempos resucitaremos todos. Creemos que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdaderamente de entre los muertos, y vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día:
"Y éste es el designio del que me envió: que de todo lo que me ha entregado no pierda nada, sino que lo resucite el último día. Porque este es el designio de mi Padre, que todo el que reconoce al Hijo y le presta adhesión tenga vida definitiva, y lo resucite yo el último día. " (Jn 6, 39-40).
Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos el elemento esencial de la fe cristiana:
"Ahora bien, si nuestro mensaje es que Cristo ha resucitado. ¿cómo dicen algunos de ustedes que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, el mensaje que predicamos no sirve para nada, ni tampoco sirve para nada la fe que tienen. Pero lo cierto es que Cristo ha resucitado. Él es el primer fruto de la cosecha. Ha sido el primero en resucitar." (1 Cor. 15 12-14.20)
"¡Y Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos!" (Mc 12,27)
Jesús liga la fe en la resurrección a la fe en su propia persona:
"Jesús le dijo entonces: Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y ninguno de los que viven y creen en mí morirá jamás. ¿Crees esto?" (Jn 11,25)
13.- ¿Cómo resucitan los muertos?
¿Qué es resucitar?
No es volver de nuevo a esta vida material. En la muerte, separación del alma y del cuerpo, el cuerpo de la persona cae en la corrupción, mientras que su alma va al encuentro con Dios, en espera de reunirse con su cuerpo glorificado. Dios en su infinito poder dará a nuestros cuerpos la vida incorruptible uniéndolos a nuestras almas, por la virtud de la resurrección de Jesús.
¿Quién resucitará?
Todas las personas que han muerto: "No se admiren de esto, porque va a llegar la hora en que todos los muertos oirán su voz y saldrán de las tumbas. Los que hicieron el bien, resucitarán para tener vida; pero los que hicieron el mal, resucitarán para ser condenados." (Jn 5, 28-29).
¿Cómo resucitaremos?
Cristo resuitó con su propio cuerpo: "Vean mis manos y mis pies: ¡soy yo mismo! Tóquenme y miren: un espíritu no tiene carne ni huesos, como ven que yo tengo." (Lc 24,39)
Pero Jesús no volvió a la vida terrenal. Del mismo, en Él: "Nosotros somos ciudadanos del cielo, y estamos esperando que del cielo venga el Salvador, el Señor Jesucristo, que cambiará nuestro cuerpo miserable en un cuerpo glorioso como el suyo. Y lo hará por medio del poder que tiene para dominar todas las cosas." (Filpenses 3, 20-21)
Será un "cuerpo espiritual": "Tal vez alguno preguntará: "¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Qué clase de cuerpo tendrán?" ¡Es una pregunta tonta! Cuando se siembra, la semilla tiene que morir, para que tome vida la planta. Lo que se siembra no es la planta que ha de brotar, sino el simple grano, sea de trigo o de otra cosa. Lo mismo sucede con la resurrección de los muertos: lo que se entierra es corruptible y lo que resucita es incorruptible. Pues nuestra naturaleza corruptible se revestirá de lo incorruptible, y nuestro cuerpo mortal se revestirá de inmortalidad." (1 Corintios 15, 35-37 42.53).
Nosotros no sabemos el "cómo" será ese cuerpo, porque ese conocimiento va mucho má allá de lo que como humanos podemos imaginar y no lo sabemos sino por la fe.
14.- ¿Cuándo resucitaremos?
Sin duda, en el último día, al fin del mundo.
Participar en la misa es también participar en la resurrección de Jesús:
"Jesús les dijo: Les aseguro que, si no comen el cuerpo del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán vida. El que come mi cuerpo y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré el último día. Porque mi cuerpo es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida. El que come mi cuerpo y bebe mi sangre, vive unido a mí; y yo vivo unido a él. El Padre , que me ha enviado, tiene vida, y yo vivo por él. De la misma manera, el que me coma vivirá por mí. Hablo del pan que ha bajado del cielo. Este pan no es el que comieron sus antepasados, que a pesar de haberlo comido murieron. El que coma de este pan, vivirá para siempre." (Jn 6, 53-58).
El Bautismo también nos hace participar en la resurrección de Cristo:
"Al ser bautizados, fueron sepultados con Cristo y resucitados también con él, porque creyeron en el poder de Dios que le resucitó. Por lo tanto, ya que han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas del cielo, donde está Cristo sentado a la derecha del Padre". (Colosenses 2, 12; 3,1)
El creyente espera la resurrección, esperamos "en Cristo":
"...el cuerpo es para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. Y así como Dios resucitó al Señor, también nos resucitará a nosotros por su poder. ¿No saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo que Dios les ha dado, y que el Espíritu Santo vive en ustedes? No son ustedes sus propios dueños, porque Dios les ha comprado por un precio. Por eso deben honrar a Dios en el cuerpo." (1 Corintios 6, 13-15. 19-20).

La ciencia Creadora de Dios.

La fe, que es el conocer a Dios sin verlo, es el inicio de la vida eterna, una virtud sobrenatural. Si buscamos la existencia de Dios en el materialismo no lograremos nunca tocarlo físicamente, pero EL está presente en toda la naturaleza : la ciencia humana nunca descifrará la energía espiritual, lo sobrenatural, ni los misterios de la fe. La teología es la ciencia que nos conduce a los misterios revelados, arraigada en la fe, acompañada de la razón, es la ciencia de Dios : es la luz de la razón acompañada de la fe. Para conocer a Dios podemos partir de la naturaleza, la increíble maravilla del cuerpo humano, de las cosas que demuestran que existe un motor que se mueve, sin ser movido.Santo Tomás de Aquino explica las cinco pruebas de la existencia de Dios, comprendidas así :
1.- Existe un PRIMER MOTOR INMOVIL.
Todo sujeto es movido por otro, hay cosas que son movidas, otras que se mueven, pero hay algo que se mueve sin ser movido...ESE ES DIOS.
2.- CAUSA EFICIENTE INCAUSADA, que es la imposibilidad de un progreso infinito, es la prueba de las causas eficientes del ser.
3.- LA ULTIMA FUENTE DE TODA NECESIDAD, es necesario no por otro.
Lo que no tiene en sí la razón suficiente de su existencia debe tenerla en otro : es la contingencia.
Es la prueba por la contingencia de los seres perecederos.
4.- LOS GRADOS DEL SER. SER POR ESENCIA.
Existen varias perfecciones en el mundo, pero sólo hay una fuente perfecta :DIOS.
5.- PRIMERA INTELIGENCIA CREADORA. Es el principio de la finalidad : todo tiende a su fin.
Las cosas inanimadas tienden a su conclusión, es obra de alguna que está fuera de ellas.
Sólo las cosas vivientes pueden tener finalidad. La existencia de Dios sobrepasa cualquier « prueba », « demostración », o « vía », porque la razón demuestra esa existencia, es una actitud inteligente, cuando probamos la existencia de Dios es algo que sobrepasa nuestras ideas, a todas las pruebas o demostraciones. Nos puede conducir al conocimiento de Dios la nostalgia que despierta en el ser humano la belleza, creada por la misma belleza . El ser de todas las cosas derivadas de la belleza divina.« La belleza es una trascendental, una perfección en las cosas que trascienden a las cosas y atestigua su parentesco con el infinito, las hace experimental de alegría del espíritu. » La esencia de la existencia y de la vida de Dios, es un misterio que no tiene fácil acceso a un simple razonamiento, que tiende más a la fe que a la ciencia. CUANDO SE HAYA AGOTADO TODA EN LA CIENCIA...APARECE EL CREADOR.
Para encontrarnos con Dios debemos buscarlo a El, desear en encuentro con el sumo Creador, como dice SAN AGUSTIN :
« Busquemos con el afán de encontrar y nos encontraremos con el deseo de buscar aún más. »
Aun lo que no tienen certeza de Dios deben ir en su búsqueda.
Así, buscando, escudriñando, investigando, lograremos encontrar el autor de la existencia : DIOS.

viernes, 11 de abril de 2014

LA CITA CON JESUS.



Una Cita con Cristo : Una Vida con Gracia (Lucas 6:27)
Aquí tenemos una cita de parte de Jesús a una vida que expresa la gracia una vida de generosidad, una vida de amor, una vida de entrega total al bienestar de los demás. Una vida que no se mira a si misma y busca sus propios intereses, sino que vive amando a los demás hasta un punto de que terminamos dándoles a otros más de lo que se merecen. El Señor Jesucristo invita a quienes lo escuchan y dice: “... pero a vosotros los que oís os digo amad a vuestros enemigos”. Esa cita pero al principio de la palabra de Jesús nos indica algo, antes de que El dijera esto El había dicho algo que era contrapesado y contradicho con lo que El ahora nos dice aquí.
El habla de “... ay de vosotros ricos porque ya tenéis vuestro consuelo, ay de vosotros que estáis saciados porque tendréis hambre, ay de vosotros cuando todos los hombres hablen bien de vosotros porque así hacían sus padres con los falsos profetas”. El Señor se está refiriendo a una cita en condición negativa del mundo en que vivimos, una condición en la que gente que tiene mucho dinero vive a expensas, a veces, de los que tienen poco dinero. Un mundo donde hay tristeza, un mundo que está saciado mientras otros tienen hambre. Un mundo de injusticia, un mundo de explotación, un mundo de pobreza, de maltrato de los fuertes contra los débiles.
El Señor nos dice: el mundo es así, esta es la manera en que se conducen los hombres en la tierra, y un día esa condición negativa, opresiva e injusta tendrá un final. Mientras tanto ustedes que han acudido a la cita de mi mensaje y que me siguen, los que abrazan mis enseñanzas estén sobre esta tierra, esta es la manera en que se supone que ustedes vivan, contrario a ese estilo de vida injusto, dominado, animal en que viven los hombres actualmente. Y por eso el Señor dice “... pero a vosotros los que oís os digoy os cito: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que los aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian.”
Porque si vemos que el Señor nos cita y está llamando a adoptar un estilo de vida, es un estilo que ya Dios ha puesto en evidencia al tratar a los seres humanos. Dios ciertamente ama a sus enemigos.
Mucha gente en el mundo maldice de Dios, lo niega, inclusive persigue a aquellos que buscan de Dios, militan en contra de los valores del Reino de Dios. Sin embargo Jesús en la Biblia ama al pecador, ama al malo, ama al ateo, ama al que persigue a los justos. Porque Dios es amor, porque Dios hace e injustos. Dios es un Dios que ama a sus enemigos y por lo tanto nosotros, dice la Biblia, si nos vamos a parecer a Dios, si vamos a imitar su comportamiento también tenemos que amar a nuestros enemigos. El oxígeno que respiramos Dios no lo limita solamente con los que lo aman sino que Dios lo comparte con todos.
Hace el bien a los que lo aborrecen. En la Biblia tenemos muchos casos de gente que hacía mal a los hijos de Dios y que perseguían a las cosas de Dios y sin embargo Dios manifestaba su amor. Dice la Biblia que cuando nosotros estábamos sumidos en pecados Cristo murió por nosotros. Es decir, si tu quieres ser como Dios, si tu quieres ser como Jesucristo tienes que hacer las cosas que Dios hace.
Dios es amor, Dios es generosidad, Dios es misericordia, Dios es perdón. El amor de Dios va mucho más allá que el amor de los hombres. Los hombres simplemente aman a los que los aman. Los hombres le hacen bien a los que les hacen bien a ellos. Los hombres hacen bien a los que los ayudan, a los que los fortalecen y los bendicen. Aman a sus amigos pero Cristo te dice a ti y te cita “ama aún a tus enemigos, haz bien a los que te aborrecen, y bendice a los que te maldicen y ora por los que te calumnian”.
Yo sé que es una fórmula muy, muy difícil de alcanzar para vivir sin embargo eso es lo que Dios te llama a hacer. Pídele al espíritu santo en este día, en este momento, que te de ese corazón de Dios, esa actitud de vida que te permita amar a tus enemigos. El que ama a venido de Dios y el que no ama no es de Dios. Padre que los que escuchan a esta Cita en esta ocasión puedan recibir esa gracia tuya para amar aún a los que son sus enemigos, para bendecir aún a los que los aborrecen y hacerles bien. Esa es nuestra petición. Perdónanos por no estar a la altura de este llamado tan alto, tan sublime que tu nos haces. Bendícenos y danos fortaleza para vivir como Cristo ha vivido.

LA CITA QUE ME HACE JESUS Y ME LAS HACE RECORDAR.

La cita que jesus me hace para hablarme (fuente: Sermón de la Montaña, Evangelio según San Mateo 5.3-12). " Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios " 
" Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad
" Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia "
" Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios "
" Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos "
" Bienaventurados los pobres en espíritu, porque ellos poseerán la tierra"
" Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación "
" Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos "
" Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados " .**Mateo 5:1-12
Variante:
“Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos."
”Felices son los que se lamentan, puesto que ellos serán consolados."
”Felices son los de genio apacible, puesto que ellos heredarán la tierra."
”Felices son los que tienen hambre y sed de justicia, puesto que ellos serán saciados."
”Felices son los misericordiosos, puesto que a ellos se les mostrará misericordia."
”Felices son los de corazón puro, puesto que ellos verán a Dios."
”Felices son los pacíficos, puesto que a ellos se les llamará ‘hijos de Dios’."
”Felices son los que han sido perseguidos por causa de la justicia, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos."
”Felices son ustedes cuando los vituperen y los persigan y mentirosamente digan toda suerte de cosa inicua contra ustedes por mi causa. 12 Regocíjense y salten de gozo, puesto que grande es su galardón en los cielos; porque de esa manera persiguieron a los profetas antes de ustedes."
Mateo 5:3-12 -
" Conocereis la verdad, y la verdad os hará libres "
" Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros.
«No juzguéis y no sereis juzgados, no condeneis y no sereis condenados, perdonad y sereis perdonados, dad y se os dará. Porque la medida que uséis con los demás se usará con vosotros.
" Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen "
" Aquel que esté libre de pecado que arroje la primera piedra "

No robarás (Ex 20, 15; Dt 5,19).

Y eso… ¿también es robar?
El Séptimo Mandamiento
No robarás (Ex 20, 15; Dt 5,19).No robarás (Mt 19, 18).

El septimo mandamiento prohíbe tomar o retener el bien del prójimo injustamente y perjudicar de cualquier manera al prójimo en sus bienes. Prescribe la justicia y la caridad en la gestión de los bienes terrenos y de los frutos del trabajo de los hombres. Con miras al bien común exige el respeto del destino universal de los bienes y del derecho de propiedad privada. La vida cristiana se esfuerza por ordenar a Dios y a la caridad fraterna los bienes de este mundo. Al comienzo Dios confió la tierra y sus recursos a la administración común de la humanidad para que tuviera cuidado de ellos, los dominara mediante su trabajo y se beneficiara de sus frutos (cf Gn 1, 26-29). Los bienes de la creación están destinados a todo el género humano. Debe hacer posible que se viva una solidaridad natural entre los hombres. El derecho a la propiedad privada, adquirida por el trabajo, o recibida de otro por herencia o por regalo, no anula la donación original de la tierra al conjunto de la humanidad. ‘El hombre, al servirse de esos bienes, debe considerar las cosas externas que posee legítimamente no sólo como suyas, sino también como comunes, en el sentido de que han de aprovechar no sólo a él, sino también a los demás. La propiedad de un bien hace de su dueño un administrador de la providencia para hacerlo fructificar y comunicar sus beneficios a otros, ante todo a sus próximos. El septimo mandamiento prohíbe el robo, es decir, la usurpación del bien ajeno contra la voluntad razonable de su dueño. No hay robo si el consentimiento puede ser presumido o si el rechazo es contrario a la razón y al destino universal de los bienes. Es el caso de la necesidad urgente y evidente en que el único medio de remediar las necesidades inmediatas y esenciales (alimento, vivienda, vestido...) es disponer y usar de los bienes ajenos Es uno de los mandamientos más cortos y también es uno de aquellos mandamientos que el entenderlo de la forma más simple y obvia puede ser la más correcta... pero no necesariamente. La mayoría de la gente lo lee como una simple prohibición contra el robo y esto es bastante razonable, pero también puede no ser la forma en que todo el mundo lo entiende originalmente. Existen varios actos normalmente no reconocidos como robo pero que afectan al cumplimiento del séptimo mandamiento ¿Conocemos cuáles son? Un empleado público que acepte sobornos -por muy hábilmente que se disfracen- a cambio de favores políticos, traiciona la confianza de sus conciudadanos que lo eligieron o designaron, y atenta contra la justicia.
¿Resulta lícito escamotear los impuestos al fisco? ¿Es inmoral que un padre angustiado robe la medicina para su hijo moribundo? Precaución especial han de tener, por su parte, los funcionarios públicos para no fallar en la justicia. ¿Será lícito aceptar este regalo. La definición distingue también robar de tomar prestado. Si mi hermana no está en su casa y le tomo de la cocina unos utensilios que necesito para la cena de esta noche, sabiendo que ella no pondría objeciones, está claro que no robo.
El séptimo mandamiento de la ley de Dios dice: “No robarás”, y parece un mandamiento muy claro a primera vista. Mas luego se nos presentan las excepciones y los considerados, y el asunto se complica.
Para empezar diremos que el séptimo mandamiento nos exige vivir la justicia. Ésta se define como la virtud moral que lleva a dar a cada uno lo que le es debido, lo suyo. Puede violarse de muchas maneras. En primer lugar, por el pecado de robo, que se llama hurto cuando se toman los bienes ajenos ocultamente, o rapiña si se toman con violencia y manifiestamente. El fraude une el robo y el engaño, la injusticia y la mentira. Pretende obtener un bien ajeno a través de engaños y maquinaciones.Toda forma de tomar o retener injustamente el bien ajeno, aunque no contradiga las disposiciones de la ley civil, es contraria al séptimo mandamiento.Son también moralmente ilícitos, la especulación mediante la cual se pretende hacer variar artificialmente la valoración de los bienes con el fin de obtener un beneficio en detrimento ajeno; la corrupción mediante la cual se vicia el juicio de los que deben tomar decisiones conforme a derecho; la apropiación y el uso privados de los bienes sociales de una empresa; los trabajos mal hechos, el fraude fiscal, la falsificación de cheques y facturas, los gastos excesivos, el despilfarro. Infligir voluntariamente un daño a las propiedades privadas o públicas es contrario a la ley moral y exige reparación. La justicia conmutativa se distingue de la justicia legal, que se refiere a lo que el ciudadano debe equitativamente a la comunidad, y de la justicia distributiva que regula lo que la comunidad debe a los ciudadanos en proporción a sus contribuciones y a sus necesidades Precisaremos dos modalidades contra la justicia que completan el cuadro de los pecados más comunes contra el séptimo mandamiento. La primera consiste en aceptar bienes que se sabe que son robados, tanto si los compramos como si nos los regalan. Estas acciones, como el asesinato y el adulterio son crímenes capitales, mientras que el robo no lo era. Esto haría que su inclusión junto con el adulterio y el asesinato sea comprensible..También quien exige regalos o “cuotas” de sus subordinados, peca contra esa virtud.
En virtud de la justicia conmutativa, la reparación de la injusticia cometida exige la restitución del bien robado a su propietario, Se puede cometer de muchas maneras: incumpliendo las especificaciones del contrato de construcción, ocultando defectos de la mercancía, falsificando documentos, engañando en el peso de la balanza o “bautizando” a la leche. Otra forma de fraude la realiza el obrero que ejecuta mal los trabajos, o desperdicia el tiempo o los materiales de la empresa. Y es fraude, en fin, la actitud del patrón que, aprovechando la necesidad o el exceso de mano de obra, rehusa pagar los salarios justos diciendo: “al fin, si no te gusta trabajar aquí, vete a otro lado”. Están igualmente obligados a restituir, en proporción a su responsabilidad y al beneficio obtenido, todos los que han participado de alguna manera en el robo, o que se han aprovechado de él a sabiendas; por ejemplo, quienes lo hayan ordenado o ayudado o encubierto. La pasión del juego corre peligro de convertirse en una grave servidumbre. Apostar injustamente o hacer trampas en los juegos constituye una materia grave, a no ser que el daño infligido sea tan leve que quien lo padece no pueda razonablemente considerarlo significativo.El septimo mandamiento proscribe los actos o empresas que, por una u otra razón, egoísta o ideológica, mercantil o totalitaria, conducen a esclavizar seres humanos, a menospreciar su dignidad personal, a comprarlos, a venderlos y a cambiarlos como mercancía. Es un pecado contra la dignidad de las personas y sus derechos fundamentales reducirlos por la violencia a la condición de objeto de consumo o a una fuente de beneficio. ¿Es pecado que un empleado saque ocultamente copias fotostáticas de la empresa en que trabaja, si todo mundo lo hace? Cuando una mujer encuentra un anillo de esmeraldas y nadie lo reclama, ¿puede quedarse con él? ¿Es pecado comprar casimires a un precio de ganga si se sospecha que son robados?. Por ejemplo, la esposa puede sustraer de la cartera del marido el dinero para la manutención de la familia, si éste se niega a dárselo para gastarlo en francachelas. O también, es irrazonable rehusar dar a alguien algo que necesita para salvar su vida, pues la vida es más importante que la propiedad. Así, el hambriento que toma un pan, no roba. El individuo que toma una bicicleta para librarse de unos malhechores que amenazan su vida o su integridad física, no roba A los ojos de Dios, quien recibe bienes robados es tan culpable como el ladrón. La segunda cuestión por aclarar se refiere a objetos hallados. Quien los encuentra tiene que hacer un esfuerzo razonable para localizar al propietario. La medida de este esfuerzo (averiguar y anunciar) dependerá, claro está, del valor del objeto; y el propietario, si aparece, está obligado a reembolsar al que lo encontraron todos los gastos que le hayan ocasionado sus averiguaciones. La problemática se complica cuando aparece el Estado, representado en ese temible enemigo: el fisco. Ser justo a la hora de pagar o de evadir impuestos es un asunto complejo y envuelve un círculo vicioso: la administración exagera los tributos para compensarse del fraude; los contribuyentes falsifican sus declaraciones para defenderse del fisco. Además, no raramente la recaudación no es destinada, al menos en su totalidad (campañas antinatalistas, corrupción, dispendio, etcétera), para los fines propios del Estado. San Pablo ordenaba a un amo cristiano que tratase a su esclavo cristiano ‘no como esclavo, sino... como un hermano... en el Señor’ (Flm 16).El séptimo mandamiento exige el respeto de la integridad de la creación. Los animales, como las plantas y los seres inanimados, están naturalmente destinados al bien común de la humanidad pasada, presente y futura (Gn 1, 28-31). Dios confió los animales a la administración del que fue creado por él a su imagen ( Gn 2, 19-20; 9, 1-4). Por tanto, es legítimo servirse de los animales para el alimento y la confección de vestidos. Se los puede domesticar para que ayuden al hombre en sus trabajos y en sus ocios. Los experimentos médicos y científicos en animales, si se mantienen en límites razonables, son prácticas moralmente aceptables, pues contribuyen a cuidar o salvar vidas humanas.Es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas. Es también indigno invertir en ellos sumas que deberían remediar más bien la miseria de los hombres. Se puede amar a los animales; pero no se puede desviar hacia ellos el afecto debido únicamente a los seres humanos.