miércoles, 23 de abril de 2014

COMO ESTAMOS VIVIENDO NUESTRA CONVERSION EN JESUS.

Estamos viviendo nuestro proceso de conversion. Estamos ante un proceso de conversión que aunque muy lento debe ir escalando peldaños, poco a poco debemos ir subiendo la cima que nos separa del momento cumbre del encuentro con nuestro Señor Jesucristo.
Con todos nuestros deseos y nuestras fuerzas sabemos que tenemos que luchar contra nosotros mismos y contra las inclemencias de nuestros corazones que se oponen rotundamente a la voluntad de Dios. Todo cristiano que creea firmemente en conocimientos y piense que esta viviendo,cumpliendo dogmas de la Fe y que estan fuera de las enseñanzas de la Iglesia católica, no encontrara absolutamente ninguna salvación (sin excepción), creer en la Santísima Trinidad, en la Encarnación, en el papado, en la infalibilidad del Papa, creer en la necesidad del bautismo de agua, confirmacion,confeccion y en la presencia Real de Nuestro Señor Jesucristo con su Cuerpo, Sangre, Alma, y Divinidad en la Sagrada Eucaristía,eso si es vivir en las enseñanzas de la iglesia catolica y que son Dogmas de Fe.
La Conciencia, debemos despertarla para que nos demos cuenta que tantas y tantas veces tomamos caminos equivocados o que estamos viviendo en un mundo en el que Dios brilla por su ausencia, quizás nos engañamos diciendo que somos
buenos, que no hacemos esto, o que no hacemos lo otro y eso debe de tomársenos en cuenta, pero y lo que debemos hacer y no hacemos ?, somos hijos de Dios, por el bautismo estamos llamados a mas, estamos llamados a tomar los
remos y bogar mar adentro, tenemos que dejar la playa, la orilla, la seguridad que ella nos da, para salir a buscar adentro en donde encontraremos a Jesús esperándonos, siempre espera y llama, confiados en que un día vamos a dar el paso decisivo que nos vaya a llevar muy cerca de El, como Pedro, que camino sobre las aguas cuando vio que era Jesús quien le llamaba, se hundió si, pero porque de repente volvió a salir de el, la falta de fe que se hace presente siempre en nosotros los seres humanos, pero al final de cuenta camino, un pequeño recorrido dio, entre la tempestad, con todo en su contra solo llevaba puesta la mirada en Jesús, el problema se dio cuando quito los ojos de El. Pero, como también sabemos que este camino de reconciliación no siempre es fácil y suele estar cubierto de obstáculos y tentaciones que nos instigan a desalentarnos y abandonarlo, compartiremos hoy un relato que nos ayudará a reflexionar acerca de la actitud y el espíritu que deberemos cultivar Seguir a Cristo implica un cambio de vida, dejar morir el "hombre viejo". Pero ese cambio no es fácil, ni tampoco instantáneo. Muchas veces, hay recaídas y, por lo tanto, desánimo. De ahí que sea necesario luchar y dejarse ayudar por la gracia de Dios.
Cuando dejaremos nosotros la orilla que nos abriga, la orilla que nos da confianza, esa orilla que nos ata y nos mantiene lejos de la voluntad de Dios, proceso, si estamos en un proceso, pero si no hay constancia y perseverancia, si no hay control, cualquier proceso se cae. Eso sí, nunca "tirar la toalla", nunca renunciar ni echar la vista atrás. Cristo vino para darnos vida abundante.La conciencia de las maravillas que el Señor actuó para nuestra salvación dispone nuestra mente y nuestro corazón a una actitud de gratitud hacia Dios, por lo que él nos ha donado, por todo lo que realiza en favor de su pueblo y de toda la humanidad. De aquí parte nuestra conversión: ella es la respuesta agradecida al misterio estupendo del amor de Dios. Cuando vemos este amor que Dios tiene por nosotros, sentimos ganas de acercarnos a él: esto es la conversión.Acción de gracias a Dios por el misterio de su amor crucificado, fe auténtica, conversión y apertura del corazón a los hermanos son elementos esenciales para vivir nuestras experiencia en la vida de Jesus.
Estamos viviendo un proceso de vida que debemos ir mejorando hora a hora, día a día, semana a semana, así hasta que cuando nos demos cuenta, ya estaremos en alta mar, confiados y seguros, porque nuestros ojos ya estarán fijos en Jesús.
Y nuestras orillas, cuales tenemos que abandonar ? Tiempo ?, carácter ?, conciencia ?, dinero ?, pecado ?. En este camino, queremos invocar, con especial confianza, la protección y la ayuda de la Virgen María: que sea ella, la primera creyente en Cristo, quien nos acompañe en los días de oración intensa y de penitencia, para llegar a celebrar, purificados y renovados en el espíritu, el gran misterio de la Pascua de su Hijo. En medio de los oleajes que a veces tormentoso que han golpeado nuestras vidas en estos años recientes, el Señor se ha hecho presente se ha acercado a nosotros para decirnos «¡Ánimo!, no tengan miedo». Y lo ha hecho de tal manera que, superado el temor, hemos podido volver a proclamar «En verdad, Tú eres el Hijo de Dios», con una fe fortalecida en la vivencia del dolor y la experiencia de la propia fragilidad y pecado.
Dios es amor y solo en El, encontraremos el verdadero amor, Dios es quien paga el ciento por uno, siempre llevaremos las de ganar, Dios es misericordia, siempre tendremos consuelo en sus brazos, Dios nos llama y nos espera, solo tenemos que decir que si, dejar nuestras orillas y salir en busca de El, no esta muy largo, lo tienes al alcance de una oración.
Lo que el mundo da se termina, hasta nosotros nos terminamos, el amor de Dios es verdadero e inacabable.

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