jueves, 26 de diciembre de 2013

LA VERDAD EN LAS PALABRAS ES UNA VIRTUD SOCIAL




Las palabras deben ser utilizadas como un vehículo de la verdad y del amor. Esa es la forma correcta e ideal en la que se deben comunicar los hombres.
La palabra es en medio número uno de comunicación, pero resulta completamente destruido e infructífero cuando se usa en contra de los principios de la verdad.
Comportarse de forma leal y conforme a la verdad es en definitiva, una virtud social.
La mentira es por tanto un desorden, tal como lo es la falsedad.
Es cierto que a veces hay verdades que no nos pueden ser reveladas o que hay cosas que no las podemos saber o no nos sería conveniente comunicarlas a otros, pero lo que sí es cierto es que todos tenemos estricto derecho a que nadie nos mienta o que falsee la palabra. Pensar la verdad, obrar la verdad y decir la verdad es definitivamente una obligación moral y algo que debe captar toda nuestra atención y respeto.
A continuación analizaremos el significado de pensar la verdad, obrar la verdad y decir la verdad. En primer lugar, para pensar la verdad, necesitamos ser veraces y sinceros con nosotros mismos.
Quizá tengamos el concepto que el engaño puede darse únicamente hacia los demás, pero esto no es cierto, pues podemos estarnos engañando a nosotros mismos cuando voluntariamente queremos creer o hacer creer lo que sabemos que no es cierto, mintiéndonos a nosotros mismos y provocando un derrumbe moral en nuestra persona y en la sociedad.Es nuestra responsabilidad buscar la verdad y evitar todo tipo de engaño. Es una misión fundamental de nuestro espíritu el abrazar con amor la verdad. Las obras y acciones son el mejor medio de demostrar lo que realmente creemos y lo que somos internamente.
Obrar la verdad implica cumplir lo que hemos prometido y ser fiel a la palabra dada. Hablar con veracidad es una obligación ética que todos tenemos hacia las demás personas.
Cuando decimos la verdad al hablar, estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad de respeto y amor hacia Dios, hacia los demás y hacia nosotros mismos. Aunque no es algo ideal, lamentablemente existen formas que se alejan de la verdad cuando hablamos, tal como lo mencionamos a continuación:
a) La mentira. b) La reserva o restricción mental. La reserva o restricción mental puede ser de dos clases:
1. Pura o estricta.
Cuando nada de lo que se dice, simulando la verdad o encubriéndola, corresponde a lo que está en la mente. Esto se da con frecuencia cuando alguien dice "no haber visto nada" cuando lo que en verdad está haciendo es ocultando lo sucedido, o cuando alguien le dice a otra persona que "si llaman por teléfono, diga que no estoy".
2. Lata o en sentido amplio.
Cuando lo que se dice, sólo en parte corresponde a lo que se piensa, por ejemplo, cuando alguien nos dice que si podemos ir a algún lugar mañana y le respondemos que "mañana estaré ocupado", cuando quizá solamente por la mañana estaremos ocupados y tendremos la tarde libre.
c) Mentira piadosa.
Llamada también "mentira blanca", es la que se dice por compasión o para no causar mayores problemas, delatar a otro, etc. Con esto se estaría diciendo algo que no corresponde a lo que está en el pensamiento y por tanto, se falta a la justicia y a la moral.
d) Mentira jocosa.
Es aquella que se dice en broma entre amigos o grupos sociales. Esto no es inmoral porque no induce a engaño ni se falta a la justicia, porque las personas a quienes se les dice esto saben que es un tipo de juego. La misma valoración tienen las hipérboles, exageraciones como figuras retóricas, etc.
e) La publicidad.
Los medios masivos de comunicación nos llenan de propaganda y publicidad incluso a veces utilizando mensajes subliminales o con la utilización inmoderada del recurso femenino.
El amor tiene una especial relación con la justicia, pues la perfecciona. Si no amamos sinceramente, no atendemos a los derechos del prójimo y por tanto no practicamos la justicia.
Hemos visto que tenemos un deber, responsabilidad u obligación con respecto a la verdad y a la justicia.
1) El amor no es exigible (excepto en el contrato matrimonial).
2) Aunque el amor no es exigible, tampoco es simplemente opcional o facultativo, sino que es un deber, tal como en la Biblia se nos dice "ama a tu prójimo como a ti mismo".
3) No siempre es posible diferenciar a cabalidad ente el amor y la justicia.
4) Nunca la justicia cubrirá las exigencias ni todo el campo del amor, pues el amor puede llegar al heroísmo y aun al sacrificio de sí mismo o a entregar la vida por amor a otro, lo cual no lo contempla la justicia.
5) El amor nos permite conocer más clara y adecuadamente los derechos del prójimo, por lo cual afirmamos que sin amor, la justicia permanece fría y no progresa.

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