jueves, 20 de agosto de 2015

PERSEVERAR Y ORAR:



PERSEVERAR Y ORAR: Hoy tocaremos un tema que es de suma importancia en el verdadero cristiano y esta es la oración. Pero… ¿imaginemos la biblia sin la oración? ¿Qué podríamos decir? Sería como una radio fuera de sintonía, o un cristiano sin la oración seria como un caminante sin rumbo alguno. ¿Por qué? Simple.
La oración, o la buena oración vienen a dar sentido de dirección, nos coloca en el rumbo adecuado y en el camino correcto, el verdadero cristiano nunca debería empezar algo sin antes buscar dirección de Dios en la oración. ES NECESARIO ORAR SIEMPRE SIN DESANIMARSE
Como los discípulos,se deberá sufrir mucho, para esto les es necesaria la oración, estando alerta para esta venida. En el lugar paralelo del “Apocalipsis sinóptico” se vaticina todo esto, y se les recomienda para ello estar atentos, “vigilantes” y “orar”, “Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre.” (Lucas 21,36). Esta constante vigilancia por la oración es lo que inculca esta parábola, La enseñanza de Jesús —expresada por medio de una parábola— es una invitación a perseverar en la oración sin detenerse, con constancia –“siempre sin desanimarse”. cuyo tema se enuncia abiertamente al comienzo de ella: “es necesario orar siempre sin desanimarse” No se trata de una oración rigurosamente continua, pero sí muy asidua.
Es decir Dios tiene muchas vías para comunicarse con nosotros, pero nosotros a través de la oración. Pero bien ¿Cómo debe ser nuestra oración? Hoy Ud. deberá experimentar orar con fervor y como no tiene acostumbrado hacerlo. La oración es el canal para pedir y recibir del cielo.
¿Lo entendió? Iglesia orando se pide y se recibe, pero ahora… ¿de qué manera oramos? ¿Cómo lo hacemos? ¿Cree Ud. que la oración más larga es la más efectiva? ¿Realmente nuestra oración viene cargada con fe? ¿Esta viene cargada con fuerzas? La parábola nos recuerda algunas expresiones paulinas como “orad siempre” o “no perdáis ánimos”. Pero lo fundamental de la parábola, es la enseña de la necesidad de una oración perseverante.
Romanos 1:9: porque testigo me es de Dios, a quien sirvo en mi espíritu en el evangelio de su Hijo, de que sin cesar hago mención de vosotros siempre en mis oraciones.
Romanos 12:12: gozosos en la esperanza, sufridos en la tribulación; constantes en la oración.
Efesios 6:18: orando en todo tiempo con toda oración y suplicas en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y suplica por todos los santos. La oración es un don de la gracia y una respuesta decidida por nuestra parte. Supone siempre un esfuerzo. Los grandes orantes de la Antigua Alianza antes de Cristo, así como la Madre de Dios y los santos con Él nos enseñan que la oración es un combate. ¿Contra quién? Contra nosotros mismos y contra las astucias del Tentador que hace todo lo posible por separar al hombre de la oración, de la unión con su Dios. La oración nos mantiene en comunión con Dios
Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos”:
La comunión con Dios va de la mano con nuestra debilidad:
1) Es por esa debilidad que sabemos necesitamos a Dios.
2) Es por esa debilidad que somos impelidos a buscar a Dios.
3) Es por esa debilidad que nos agarramos de la gracia de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario