domingo, 24 de noviembre de 2013

PROTEGE TU LENGUA.

Que Dice La Biblia Sobre Las Malas Palabras
En la actualidad hablar y decir malas palabras es algo muy normal y de moda. Ahora cada quien piensa y dice lo que le parece correcto. La Biblia dice. La Biblia nos dice que pensar o decir algo mundano o sucio es un pecado ante los ojos de Dios.
La historia nos dice que la bomba atómica que cayó sobre la ciudad japonesa de Hiroshima en el año 1945 tenía 20 kilotones de poder destructivo.
¿Puede haber otro poder más destructivo que este? Sí, lo hay. Y aunque no está hecho de metales radioactivos como el uranio, La lengua humana ha producido más guerras, más muerte y más sufrimiento que cualquier arma nuclear.
1. Con este pequeño miembro podemos animar y ayudar a nuestro prójimo o con él podemos desmoralizar, derrumbar y destruir.
2. Por si esto fuera poco, los hombres, faltos de dominio propio y reverencia, a veces usan la lengua para hablar contra el propio Dios del cielo.
El lenguaje es algo muy importante pues es la mejor manera de expresión que hay y con este describimos como somos y como es nuestra manera de pensar y vivir.
Eviten toda conversación obscena. Por el contario,que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición de quienes las escuchan. (Efesios 4:29)
Debemos tener cuidado de las palabras que usamos y con quienes las usamos pues todo lo que digamos dará a reflejar que tan cristianos somos o que tan bien de moral andemos.
Miremos también este verso:
En la Biblia, Santiago nos previene del poder destructivo de este miembro, Stg. 3:5,6. Un fuego puede destruir todo lo que toca. Así es con la lengua humana; "inflama la rueda de la creación" (v. 6), o sea, es capaz de hacer daño en cada faceta de nuestra vida.
Al parecer, algunos de los cristianos que habían recibido esta carta echaban la culpa a Dios por las tentaciones que experimentaban (1:13).
Santiago les dice que ellos mismos tenían la culpa al ser atraídos y seducidos por sus propios deseos desordenados (1:14). ¡Habían acusado falsamente al Creador del universo! Satanás está detrás de todo mal uso de la lengua.
Para no caer en esta trampa diabólica, es necesario aprender a refrenar la lengua (1:19).
No se dejen engañar: Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres. (1 Corintios 15:33)
“Dime con quien andas y te diré quien eres”. No podemos esperar hablar de una manera correcta si solo nos llevamos con personas que dicen y piensan de manera informal e indecente. Por eso hay que saber escoger bien las amistades o tratar de llevarlas a Cristo
También recordemos que “de la abundancia de el corazón habla la boca”. Cristo en una de sus enseñanzas ante los fariseos les enseño que era mas sucio lo que salía del corazón a través de la boca que de lo que podía entrar por ell
si los pensamos y decimos también vienen siendo pecado.
Ahora veamos que dice Santiago sobre refrenar nuestras lenguas
Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre,y con ella maldecimos a las personas,creadas a imagen de Dios.
De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos esto no debe ser así. ¿Puede acaso brotar de la misma fuente agua dulce y agua salada. (Santiago 3:9-11)
Dios quiere que hagamos uso apropiado de este miembro del cuerpo para Su gloria y honra. El diablo, por contraste, no quiere que Dios sea glorificado. Él tiene varias estrategias para hacer que usted (aunque diga que es "cristiano") niegue al mismo Creador que le salvó.
No podemos andar diciendo obscenidades, pues como dice este verso no puede ser que con la misma boca que alabamos y hablamos de nuestro Señor andemos diciendo cosas sucia
Las malas palabras son una mala costumbre que los seres humanos podemos adquirir
Las palabras son el reflejo de nuestros corazones por medio de el habla. ya que el poder de Dios se perfecciona en nuestras debilidades.
Que el Señor te bendiga!!
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Y todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán.
¡La manera en que nos comportamos con los demás demuestra cuánto creemos en Dios!
Una palabra irresponsable: puede encender discordias.
Una palabra cruel: puede arruinar una vida.
Una palabra de resentimiento: puede causar odio.
Una palabra brutal: puede herir o matar.
Una palabra amable: puede suavizar las cosas.
Una palabra alegre: puede iluminar el día.
Una palabra oportuna: puede aliviar la carga.
Una palabra de amor: puede curar y dar felicidad.
¡Las palabras son cosas vivas! ¡Bendicen o maldicen, Alientan o abaten, Salvan o condenan!
Mateo 12:36-37
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.

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